¿Usted Entristece o Apaga al Espíritu Santo?
Descargar Estudio BíblicoA menudo, en el ministerio, los pastores que brindan consejería terminan ocupándose de las necesidades que las personas perciben. Pero detrás de esas necesidades percibidas se encuentran las necesidades reales. Las necesidades reales suelen estar relacionadas con acciones incorrectas que provienen de un pensamiento erróneo, es decir, de la falta de conocimiento bíblico o de una teología deficiente. Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él (Proverbios 23:7 RVR1977).
En consecuencia, y para formar un pensamiento adecuado, una persona debe dejarse guiar por la Palabra de Dios. Pero para manifestar acciones correctas, la Palabra de Dios debe ser abrumadoramente poderosa y convincente en la conciencia del individuo —en su forma de pensar—. Nuestra conciencia no es mejor que aquello de lo que somos conscientes.
Aquí es donde entra en juego el estudio de las grandes doctrinas de la fe. Cuando una persona capta y comprende todo lo que las Escrituras dicen acerca de un tema en particular, esto a menudo resultará convincente para la conciencia —y guiará a la persona hacia las acciones correctas.
Jesús dijo a los discípulos —y, evidentemente, a los creyentes de hoy—:Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre (Juan 14:16). El ministerio de Jesús con sus discípulos estaba limitado por el tiempo, ya que pronto ascendería al cielo. ¡Que Dios haya empoderado a todos los creyentes con la Tercera Persona de la Trinidad es una noticia reconfortante, que solo se conoce al estudiar y aplicar la verdad de las Escrituras!
También conocido como el Consolador en las Escrituras, el Espíritu Santo es Dios; la Biblia lo identifica como una de las tres Personas que existen como un solo Dios: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Como tercer miembro de la Deidad, tiene a su cargo los ministerios de consolar/ayudar y dar poder. A través de Su poder, todo servidor público que sigue a Cristo puede hacer lo correcto en su vida personal y profesional. En el estudio que sigue, “¿Usted Entristece o Apaga al Espíritu Santo?”, aprenderemos más acerca de quién es el Espíritu Santo, Su presencia y ministerio, y Su poder y capacidad de consolar/ayudar en la vida del creyente. En consecuencia, dadas sus múltiples funciones positivas, no querríamos entristecerlo ni apagarlo.
“Es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo conoce, pero ustedes sí lo conocen porque mora con ustedes y estará en ustedes.”
La personalidad se define por la presencia del intelecto, emociones y voluntad. Observe que cada una de estas capacidades forma parte del Espíritu Santo, tal como se revela en los siguientes pasajes respectivamente.
Romanos 8:26 y 27 revelan que el Espíritu Santo tiene capacidad intelectual. Posee la capacidad de conocer y comprender la realidad:
De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.
¡Qué pasaje tan reconfortante! Aunque a menudo nos expresamos con torpeza en nuestras oraciones, el Espíritu Santo tiene la capacidad intelectual para ir directamente al punto e interpretar el deseo de nuestro corazón, ¡elevando nuestras oraciones a Dios Padre! Él nos ayuda a orar. (Este pasaje me ha llevado a concluir que, cuando se trata de orar, la cantidad es más importante que la calidad).
Además, en lo que respecta al intelecto, cabe destacar que, en 1 Corintios 2:10–11, el Espíritu Santo tiene la capacidad de escudriñar y comprender:
Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios. Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
El Espíritu Santo nos ayuda a comprender tanto a Dios como a nosotros mismos. En resumen, todo lo anterior demuestra que el Espíritu Santo no es una especie de fantasma, ni es algo esotérico en cuanto a nuestra comprensión de Él; es una persona, tal como lo demuestra su capacidad intelectual. Por lo tanto,
Aquel que mora en el creyente es a la vez personal e inteligente.
¡De ello se desprende que debemos esforzarnos por tener una
relación personal e intelectual con Él!
El Espíritu Santo tiene la capacidad de experimentar emociones. Un pasaje, Efesios 4:29–30, revela que Él se entristececuando usamos el templo en el que habita (nuestro cuerpo físico, véase 1 Corintios 3:16) de maneras que no son propias de Él. Como embajador de Cristo, usted regularmente y de múltiples maneras tergiversa la verdadera naturaleza de Aquel a quien, de hecho, lleva dentro de sí:
No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención.
El Espíritu Santo tiene la capacidad de determinar y actuar con decisión. Esta capacidad también revela su naturaleza personal, tal como se evidencia en 1 Corintios 12:7, 11. En este pasaje, el apóstol Pablo revela que el Espíritu Santo se encarga de determinar y distribuir los dones espirituales a los creyentes:
Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común… Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según Su voluntad.
Los dos pasajes bíblicos siguientes también sirven para revelar el aspecto volitivo del Espíritu Santo:
Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado” (Hechos 13:2).
Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles mayor carga que estas cosas esenciales (Hechos 15:28).
En resumen, esta primera comprensión sobre la naturaleza del Espíritu Santo nos muestra que, a lo largo de las Escrituras, Dios el Espíritu Santo posee de manera evidente intelecto, emoción y voluntad, lo cual, al analizarlo en conjunto, destaca que Él no es una cosa ni un fantasma, sino que más bien puede considerarse como una persona. ¡Este conocimiento teológico se manifiesta en la práctica de una forma muy personal de vivir con Él! Como creyente, usted puede conocer a Aquel que vive en su corazón. De hecho, ¡Dios el Espíritu Santo desea tener una relación personal cada vez más profunda con usted! Así que, ¡aprenda a hablar con Él a través de la oración; consulte con Él y disfrute de Su compañía siempre presente! ¡Él está ahí para ayudarle, animarle, guiarle y corregirle! Memorice y medite a menudo en el pasaje inicial de este estudio, Juan 14:16, acerca del propósito y el papel del Tercer Miembro de la Trinidad. Una vez más, Jesús afirma, refiriéndose a Su eventual partida de sus discípulos:
Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre.
Las Escrituras declaran expresamente que el Espíritu Santo tiene los mismos atributos que Dios. Observe estas características comunes en la siguiente tabla:
Las Escrituras, que también afirman expresamente que el Espíritu Santo es obviamente una persona distinta, concuerdan con la definición clásica y más precisa de la Trinidad: tres personas distintas de la misma esencia numérica. Si el Espíritu Santo es omnisciente, omnipresente, eterno e infalible (“incapaz de decir algo que no sea verdad”), es lógico razonar que Él también es Dios. Observe lo siguiente al respecto:
Todas las sectas pseudocristianas tienen algo en común:
una definición errónea de la Trinidad, al equivocarse en algún punto
de su definición que la Biblia establece de manera explícita.
Para reforzar aún más el hecho de que el Espíritu Santo es Dios, en 2 Corintios 3:17 el apóstol Pablo dice claramente que el Espíritu Santo es Dios:
Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
En Hechos 5:3–4, Pedro hace referencia a un punto mencionado anteriormente en este estudio: la naturaleza personal del Espíritu Santo, como lo demuestra el hecho de que Ananías le mintió. Pero observe además que Pedro asocia mentirle al Espíritu Santo con mentirle a Dios:
Pero Pedro dijo: “Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios”.
Estos pasajes, y muchos otros, resaltan los fundamentos bíblicos históricos de la doctrina de la Trinidad y, específicamente en este caso, que el Espíritu Santo es miembro de ella.
Como miembro de la Trinidad, el Espíritu Santo tiene ciertas responsabilidades, y a continuación se presenta una selección de ellas. Por ejemplo, según el Salmo 104:30, el Espíritu Santo participa activamente en la creación y en su renovación continua:
Envías Tu Espíritu, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.
En un mundo condenado por el pecado, uno de los ministerios del Espíritu Santo es sostener y preservar nuestra tierra caída y su ecosistema antes de la llegada de un nuevo cielo y una nueva tierra, tal como se describe en Apocalipsis 21:1 y 22:1–3.1
Por último, a modo de breve resumen, tome nota de otra responsabilidad importante del Espíritu Santo:
Uno de las áreas más importantes del ministerio del Espíritu Santo tiene que ver con el plan de salvación de Dios. Sin embargo, otra connotación del hecho de que el Espíritu Santo sea nuestro Consolador está relacionada con la salvación de cada persona. Jesús afirma al respecto (Juan 16:7–8):
“Pero Yo les digo la verdad: les conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, se lo enviaré. Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”.
Por medio del Espíritu Santo, los pecadores son convencidos de su pecado y nacen en el reino de Dios, Juan 3:5–8:
Jesús respondió: “En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de nuevo’. El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.
En lo que se refiere específicamente al papel del Espíritu Santo en la salvación, observe lo que Él hace al respecto según Tito 3:5–7:
Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia fuéramos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
Por último, en lo que respecta al ministerio del Espíritu Santo en la salvación, según Efesios 1:13–14, el Espíritu Santo sella y garantiza la salvación del creyente:
En Él también ustedes, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído, fueron sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de Su gloria.
Es necesario explicar lo que significa ser sellado con el Espíritu Santo. Un sello solía ser un anillo con un sello o un cilindro grabado con el nombre del dueño o con un diseño específico. Este emblema antiguo se usaba para sellarbienes, demostrar propiedad, certificar la autenticidad de un documento o dejar físicamente impresa en algo una de las primeras formas de una marca registrada. En resumen, la idea de un sello en la antigüedad indicaba propiedad y seguridad. Aquí, en Efesios, Pablo retoma este concepto cultural para representar y comunicar la garantía que tienen los creyentes de las bendiciones futuras.
¡Dios declara que la presencia personal del Espíritu Santo en la vida
del creyente es la promesa de nuestra herencia en el futuro!
¡Qué maravillosa seguridad de la salvación! Cuando el Espíritu Santo salva a un creyente, al mismo tiempo lo sellapara toda la eternidad, según este magnífico pasaje (¡y muchos otros!).
El contexto del libro de Romanos registra las palabras del apóstol Pablo dirigidas a personas salvas; es uno de los libros fundamentales del Nuevo Testamento en lo que se refiere a la doctrina de la salvación. En el capítulo 8, versículo 9, observe cómo se relaciona el Espíritu Santo con aquellos que han sido redimidos:
Sin embargo, ustedes no están en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él.
Este pasaje indica inequívocamente que es imposible ser cristiano y no tener al Espíritu Santo morando en uno. No debería haber ninguna duda en su mente de que, si usted ha llegado a tener fe en Cristo, también tiene al Espíritu de Dios morando en usted.
Otro ministerio del Espíritu Santo en la vida del creyente se puede identificar en 1 Corintios 2:12–13 (el “nosotros” que sigue se refiere a Pablo y a los demás apóstoles):
Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.
En otras palabras, el Espíritu Santo inspiró a los autores de las Escrituras: lo que escribieron provino de Él; ¡Él guió la redacción de las Escrituras que tanto bendicen a cada creyente hasta el día de hoy!
2 Pedro 1:21 sirve para resaltar aún más esta inspiración.
Pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.
Una vez más, dados los importantes y profundos beneficios que aportan a la vida del creyente, ningún seguidor de Cristo en su sano juicio querría jamás obstaculizar de ninguna manera el poder del Espíritu Santo. Sin embargo, la Biblia dice que es posible encontrarse en esa condición, ¡por lo tanto, tenga cuidado!
Como se mencionó anteriormente en este estudio, en Efesios 4:30, Pablo instruye a los creyentes de la iglesia de Éfeso a no entristecer al Espíritu Santo que mora personalmente en ellos. Vale la pena reiterarlo: Dios se entristece cuando los creyentes no viven de acuerdo con su nueva vida en Cristo. Usted ha sido comprado por un precio y lleva dentro de sí al Espíritu Santo. ¡Represéntelo bien! No convierta Su morada en una tarea diaria difícil, ¡una que Él no espera con ansias!
En 1 Tesalonicenses 5:19 Pablo afirma de manera imperativa:
No apaguen el Espíritu.
Si es propio del Espíritu Santo, que mora en usted, crear continuamente un fuego en su corazón que le impulse a vivir con rectitud, entonces pecar implica sofocar o apagar ese fuego. ¡No apague todo Su poder, que de otro modo moraría de manera constante y continua en usted!
Continuando con la idea de Su fortalecimiento personal para permitirle vivir con rectitud, observe atentamente Efesios 5:18:
Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu.
En este pasaje, Pablo no está tanto contrastando dos estilos de vida diferentes como comparando dos vidas que están controladas por fuerzas externas. Este pasaje indica que, para el creyente en quien mora el Espíritu Santo, ser totalmente controlado por una fuerza externa es lo normal y deseable —en este caso, no por el vino, sino por el poder del Espíritu Santo—. Él debe impregnar cada área de su ser, lo cual, en el caso de un servidor público, ¡debe incluir la formulación de políticas! No debe haber compartimentación alguna en cuanto a qué parte de la vida de un creyente está llena o controlada por el Espíritu Santo. Oponerse a Su llenura en cualquier área es, en esencia, apagarlo.
En un estudio breve del ministerio del Espíritu Santo en la vida del creyente, también debe entenderse bien el siguiente punto:
Somos bautizados en el Espíritu Santo cuando somos salvos,
pero hay muchas llenuras posteriores del Espíritu Santo.²
Mientras que el bautismo en el Espíritu Santo en la vida del creyente ocurre en un sentido posicional en el momento de la salvación, en un sentido práctico y continuo, hay muchas llenuras del Espíritu Santo. Estas llenuras ocurren cada vez que el creyente exhala el pecado (lo confiesa y se arrepiente) y luego inhala, por así decirlo, es decir, le pide a Dios que vuelva a apropiarse de la plenitud y el control del Espíritu Santo en y sobre el trono de su vida. Para ilustrar y resaltar esta importante verdad acerca del Espíritu Santo, observe que en el libro de los Hechos, los creyentes son bautizados por el Espíritu Santo solo una vez: el Día de Pentecostés, en Hechos 2. Sin embargo, este relato histórico menciona numerosas ocasiones en las que los creyentes son llenos del Espíritu Santo. Es importante que maneje el pecado en su vida para permanecer lleno del Espíritu Santo y vivir cada día bajo Su poder.
Colosenses 3:16 ofrece una perspectiva profunda para comprender mejor esta verdad de vital importancia:
Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones.
Los mismos atributos mencionados al final de Efesios 5:18 también aparecen en Colosenses 3:16; solo que la causa es diferente en cada pasaje. En un sentido deductivo, que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes y ser llenos del Espíritu son lo mismo; es decir, ¡estar llenos del Espíritu es proporcional al grado en que la Palabra de Cristo habita en ustedes! Esta es una revelación importante. La Palabra es su estación de recarga que permite que su vehículo se mantenga con energía y funcione eficazmente para Su gloria y Su propósito: sin Palabra = sin poder.
Gálatas 5:16 afirma:
Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne.
Ampliando aún más este concepto, la clave para vivir una vida cristiana victoriosa es el hábito fundamental y permanente del estudio de la Biblia, lo cual le mantendrá lleno del Espíritu; esto es sinónimo de caminar en el Espíritu, lo cual es el impedimento para cumplir los deseos de la carne.
El grado en que usted está lleno de la Palabra determina el grado
en que será poderoso en el Espíritu y resistirá
la tentación de vivir según la carne.
Cuando un creyente está lleno del Espíritu Santo, manifestará el fruto del Espíritu. Examine Gálatas 5:22–25 teniendo esto en mente:
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Las nueve características de estar lleno del Espíritu Santo que se mencionan en este pasaje no son cualidades que usted deba inventar o producir por sí mismo y esforzarse por practicar, sino que son pruebas o indicadores de que el creyente está lleno del Espíritu Santo: ¡Él sale por sus poros cuando usted se lo permite! ¿Se manifiestan en su vida estas cualidades que evidencian la llenura del Espíritu Santo, quien mora en usted, lo llena y le da poder? ¿Está usted reflejando estas cualidades en su manera de vivir? ¿Qué pecado(s) no confesado(s) está(n) impidiendo que Él impregne y se manifieste en su vida?
Cabe destacar aquí, y en cualquier estudio sobre el Espíritu Santo, que estar lleno del Espíritu es algo fundamental y, al mismo tiempo, progresivo. Es de suma importancia que un creyente esté lleno del Espíritu en lugar de andar en la carne. Pero estar lleno del Espíritu también es un proceso progresivo: un creyente que ha andado en el Espíritu durante muchos años manifestará más frutos del Espíritu que un creyente que ha andado en el Espíritu durante solo unos meses.
Observe cuidadosamente y medite en 1 Corintios 6:19-20:
¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.
¡Este pasaje debe tener un significado muy importante en la vida de cada creyente!
¡Dios lo ha rescatado de este mundo a un costo tremendo para Él mismo!
Al mismo tiempo que lo compró con la sangre de Cristo, ¡lo rescató a usted,
amigo mío! Y Él hizo morar Su Espíritu Santo en usted.
¡Ahora Él espera que le sirva y le glorifique mientras vive el resto de su existencia terrenal! Estas verdades teológicas sobre el Espíritu Santo deben recrear y moldear su identidad, es decir, ¡la forma en que se ve a sí mismo en esta vida! Deben guiar cada aspecto de su servicio a Él: a través de la devoción personal, el compromiso personal con la familia y el compromiso personal como servidor público de su nación. ¡No lo entristezca ni apague en ningún área de su vida!


