Las Implicaciones Personales y Culturales de Gálatas
Descargar Estudio BíblicoEl libro de Gálatas del Nuevo Testamento es uno de los dos libros de la Biblia que impulsaron la Reforma —y es la base de lo que hoy se conoce como la «ética protestante del trabajo»—, dos fenómenos que moldearon profundamente el desarrollo de nuestra nación y nuestra cultura.
Todo servidor público debería tener una comprensión práctica de la conexión entre la teología de Gálatas y su evidente importancia personal y cultural. De hecho, ese conocimiento también influiría en la toma de decisiones políticas.
Este pequeño libro del Nuevo Testamento (NT) no solo tiene implicaciones enormes y contundentes para la formación cultural, sino que también contiene verdades fundamentales relacionadas con nuestro crecimiento personal en Cristo —¡verdades cuya importancia es insuperable!—. Destacaré tres de ellas mientras repasamos esta maravillosa epístola.
NOMBRE
El apóstol Pablo fundó muchas iglesias en sus diversos viajes misioneros por Asia Menor (hoy Turquía). Una de esas regiones se llamaba Galacia (véase 1:2; 1 Corintios 16:1). Esta epístola, que contiene algunas lecciones muy importantes, está dirigida a más de una iglesia, ya que se fue transmitiendo de una iglesia a otra. Por ello, la epístola a los Gálatas se conoce como una epístola encíclica y, aparentemente, sigue transmitiéndose hasta nuestros días.
AUTOR Y FECHA
La epístola afirma haber sido escrita por Pablo (1:1; 5:2) y, dado su estilo (tal como se revela aquí y en otros pasajes), su autoría no se pone en duda. El gran apóstol nació no muy lejos de Galacia, en otra región conocida como Cilicia. Allí se crió en la estricta ortodoxia judía como fariseo (véase Hechos 23:6), esforzándose por complacer a sus compañeros (Gálatas 1:10). Sin embargo, su vida cambió drásticamente cuando se encontró con el Cristo resucitado en el camino a Damasco (véase Hechos 9). Allí se convirtió y recibió sus instrucciones como misionero por medio de Ananías, el mensajero designado por Jesús (9:15). De especial interés para el servidor público es el hecho de que su llamado incluía específicamente alcanzar a los líderes políticos para Cristo (véase 1 Timoteo 2:1–4), así como a judíos y gentiles.
Al inicio de su ministerio, el cristianismo solo contaba con una pequeña secta de judíos conversos, pero al final de este, ¡la fe se había convertido en un fenómeno en todo el Imperio Romano! No es exagerado decir que:
Pablo fue el más grande misionero de toda la historia
La vida de Pablo, en cierto sentido, es un poderoso testimonio de la perseverancia y del fortalecimiento que brinda el Espíritu Santo. No hay límite para la influencia que un hombre puede tener cuando camina con el Señor. Al igual que Lincoln o Wilberforce, usted también, como servidor público humilde y perseverante, puede cambiar el rumbo de su ciudad, su estado o su nación.
La carta a la Iglesia de Galacia fue escrita poco después de la reunión del Concilio de Jerusalén, tal como se registra en Hechos 15, alrededor del año 49 d. C.
TRASFONDO HISTÓRICO
La región de Galacia había sido una provincia romana desde el año 189 a. C., y Pablo se había esforzado mucho en su primer viaje misionero por fundar muchas iglesias en la región, entre ellas Antioquía, Derbe, Iconio y Listra. El objetivo principal del libro es poner fin a las falsas enseñanzas de los judaizantes. Como tal, es una epístola polémica, es decir, una refutación contundente.
Desde la fundación de estas iglesias, los judaizantes se infiltraron y obtuvieron el control de ellas, corrompiendo la doctrina de la salvación —específicamente la justificación solo por la fe— y predicando en su lugar «la fe más las obras». La esencia de la réplica de Pablo a su enseñanza se encuentra en 2:21 “si la justicia viene por medio de la Ley, entonces Cristo murió en vano.”
ÉNFASIS Y TEMAS
Aunque el Concilio de Jerusalén, en Hechos 15:23–29, les había advertido previamente que «dejaran de» predicar esta herejía, los judaizantes habían persistido de todos modos. Enseñaban que los gentiles (y, aparentemente, la gente de hoy), para ser salvos, debían primero convertirse en prosélitos judíos y someterse a la Ley mosaica judicial y ceremonial del Antiguo Testamento (AT), además de tener fe en Cristo. Pablo resume claramente en esta epístola el verdadero propósito de la Ley mosaica en 3:24:
De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.
La Ley mosaica, tal como Dios siempre la concibió, debía ser un instrumento mediante el cual una persona consciente pudiera evaluarse a sí misma y determinar rápidamente que carecía de la justicia suficiente (véase Deuteronomio 27:26; Mateo 5:20; Santiago 2:10) y que, por lo tanto, necesitaba la justicia imputada de Cristo.
La ley mosaica se puede comparar con una máquina de resonancia magnética:
no tiene como objetivo curar, sino diagnosticar.
En esta analogía, Jesús es el farmacéutico que, de manera gratuita, proporciona y entrega la receta a un paciente enfermo que anhela la salud espiritual.
Si no fuera por la firme polémica —o refutación— del error que se expone en esta epístola, el cristianismo podría haber llegado a convertirse en una rama del judaísmo. Aunque hoy esta idea pueda parecernos descabellada, Gálatas 1:6–9 nos muestra que toda la iglesia ya había sido engañada. Siguiendo esta misma línea de pensamiento, Pablo añade en 4:11: Temo que quizá he trabajado en vano por ustedes. Es interesante señalar que esta es la única epístola que escribió Pablo que no comienza con, ni incluye de alguna manera, una nota inicial positiva dirigida a sus lectores; esta ausencia resalta el tono serio en relación con las graves consecuencias que sufriría la Iglesia cristiana primitiva en su conjunto, si no se producía una corrección inmediata del rumbo.
Además de corregir la doctrina de la salvación, Pablo lleva adelante la enseñanza de “solo por la fe” y la incorpora a la doctrina de la santificación. ¡La santificación en la vida del creyente también se logra solo por la fe! En 5:25 afirma de manera concisa al respecto: Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Esta instrucción es también un aspecto importante del libro. Si el Espíritu Santo realmente habita en la vida del creyente (después de haber sido salvo, véase Romanos 8:9), entonces es lógico que Él haga madurar al creyente mediante Su guía interna y la convicción de pecado, a Su manera y en Su propio tiempo. Gálatas 3:3 añade al respecto: ¿Tan insensatos son? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿van a terminar ahora por la carne?
El Antiguo Testamento, al referirse tanto a la salvación como a la santificación mediante el principio de la fe sola, afirma que Abraham CREYÓ A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA (Gálatas 3:6; cf. Génesis 15:6). La enseñanza de Dios sobre la salvación y la santificación siempre ha sido por medio de la fe, en lugar de las obras. Pablo argumenta aquí que, incluso en el Antiguo Testamento, la fe siempre ha sido el medio de salvación y santificación, en contraste con guardar la Ley. Y en la epístola a los Gálatas, añade otro argumento muy convincente al respecto: debemos tener en cuenta que la dispensación de la Ley no ocurre hasta 430 años después del Pacto con Abraham o de la promesa (véase Gálatas 3:17). Por consiguiente, si guardar la Ley mosaica era la forma que Dios había dispuesto para la salvación, entonces, ¿qué pasa con todos aquellos que vivieron antes de que se diera la Ley mosaica?
COMPRENSIÓN DE PASAJES DIFÍCILES
Todo funcionario público que tome en serio el uso de su cargo para influir en los demás y en la nación para Cristo debe dominar el contenido de Gálatas. ¿Por qué? Porque descubrirá que algunos de sus colegas pensarán como lo hacían los gálatas antes de que Pablo escribiera esta epístola atemporal. En este texto encontramos una rectificación para aquellos que han sido inducidos a creer erróneamente que la fe por sí sola no es la fórmula de Dios para la salvación. Además de corregir pensamientos extremadamente erróneos y heréticos sobre la salvación y la santificación, hay al menos tres pasajes de esta carta que otros utilizan para difundir puntos de vista teológicos confusos. Usted necesita tener una comprensión clara de ellos, y yo intentaré brindarle una explicación adecuada y contextualizada de cada uno.
Porque todos los que fueron bautizados en Cristo…
El hecho de que la inmersión no salva queda claramente indicado en 1 Pedro 3:20–21; de ninguna manera este pasaje de Gálatas contradice ese pasaje. Por lo tanto, 1 Pedro nos ayuda a comprender lo que Pablo está comunicando aquí, en este pasaje de Gálatas, mediante el uso de una metáfora. Este pasaje no se refiere a un bautismo físico con agua, ya que Pablo utiliza la expresión bautizados (baptizo, que significa “colocar, sumergir”) en Cristo para expresar que el creyente ha sido estrechamente unido a Cristo. En un sentido similar, Pablo incorpora este recurso literario en Gálatas 2:20, donde afirma que ha sido con Cristo crucificado.
Por lo tanto, concluimos que en este pasaje está hablando de manera metafórica; Pablo no estaba literalmente muerto cuando escribió esas palabras. Si la salvación es solo por la fe (una verdad que se encuentra en toda la Escritura), entonces la regeneración bautismal (si esa fuera la forma de interpretar este pasaje) negaría la idea, repetida con frecuencia en otros lugares, de la salvación solo por la fe. Tal forma de salvación equivaldría a las obras (contrario a Efesios 2:8–9). Pablo no está enseñando la regeneración bautismal aquí ni en ningún otro lugar.
La frase final de Gálatas 3:27 también podría malinterpretarse fácilmente, pero, por el contrario, sirve para reforzar el enfoque interpretativo mencionado anteriormente: Pablo dice: «… os habéis revestido de Cristo». ¿Qué quiere decir con esto? Debe entender esta segunda estrofa como un pensamiento paralelo, una hermosa faceta metafórica adicional asociada al mismo diamante de la verdad: el creyente, al poner su fe en Cristo, se reviste… de Cristo. Una vez más, el autor no pretende que este lenguaje se interprete con un literalismo rígido. (Nuestro Señor no espera que usemos cierta tipo de ropa).
La prosa pintoresca de este pasaje paulino tiene como objetivo ilustrar de manera
vívida la unidad, tanto posicional como práctica, del creyente con su Señor
No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos son uno en Cristo Jesús.
El movimiento feminista evangélico ha basado gran parte de su teología igualitaria en este único pasaje. Pero, si se entiende correctamente, Pablo está afirmando que todos los creyentes son uno en Cristo, ya sean judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres. Al pie de la cruz, todos estamos en igualdad de condiciones.
La Palabra de Dios está llena de referencias acerca de que en Cristo hay imparcialidad. Pero, al mismo tiempo, la Palabra de Dios enseña de manera clara, repetida y distintiva que, según el diseño de Dios, existen diferentes roles en la vida. Esta singularidad en los roles incluye a las autoridades gobernantes frente a la ciudadanía (Romanos 13:1–8), a los ancianos frente a los feligreses (Hebreos 13:17), a los jefes frente a los empleados (1 Pedro 2:18), a los padres frente a los hijos (Efesios 6:1) y a los maridos frente a las esposas (1 Pedro 3:1). Toda una serie de pasajes que abundan a lo largo de las Escrituras da testimonio de estas diferenciaciones de roles. Aunque las posiciones varían, Gálatas 3:28 deja muy claro que nadie es más significativo o importante que otro a los ojos de Dios —¡ni debería ser así en nuestra forma de ver a los demás!
Pablo explica con más detalle el concepto de imparcialidad en 1 Corintios 12:13–26 y en Santiago 2:1–9. En armonía con el resto de las Escrituras, Gálatas 3:28 concuerda con el principio de esos pasajes: la igualdad de valor coexiste con la diversidad de funciones.
De Cristo se han separado, ustedes que procuran ser justificados por la ley; de la gracia han caído.
¿Indica este pasaje de Gálatas que una persona puede perder su salvación? No. A lo largo de esta epístola, el lector se encuentra en todo momento en un lugar privilegiado, siendo testigo del choque cataclísmico entre la salvación solo por la fe y una supuesta salvación por la fe más las obras (es decir, el cumplimiento de la Ley mosaica además de aceptar la gracia de Dios). En ese contexto recurrente, Pablo está diciendo en este pasaje en particular que aquellos que buscan ser justificados por la ley se están separando del sistema de salvación basado únicamente en la fe. La palabra griega para “separar” (katargeo) significa “alejarse”.
Por lo tanto, el mensaje que se transmite aquí es el siguiente: quienes se ponen del lado de los judaizantes se alejan de Dios al rechazar lo que Pablo había predicado anteriormente, con tanta claridad y vehemencia (véase Gálatas 1:6–9). Tomado en el contexto de toda la Escritura, este pasaje no altera ni contradice la gran cantidad de pasajes que enseñan la seguridad eterna del creyente (véase Romanos 8:31–39). Al entender el pasaje de esta manera, se deduce que, si te apartas de lo que Pablo había enseñado anteriormente, significa que has caído de una comprensión basada únicamente en la gracia de la economía de la salvación.1-39). De esta manera de entender este pasaje, se deduce que, para que te alejes de lo que Pablo te había enseñado anteriormente, significa que has caído de una comprensión de la economía de la salvación solo por gracia.
La salvación solo por la fe, mediante la gracia de Dios, es un principio
sumamente importante del cristianismo bíblico y de la Epístola a los Gálatas
Este pasaje en particular de ninguna manera niega todos los demás pasajes claros y contundentes del NT acerca de la seguridad eterna del creyente.
Lo que sigua continuación son tres puntos clave de la Carta a los Gálatas que deberían moldear para siempre la vida del servidor público, haciendo de este libro del NT un libro importante que todo servidor público debería dominar.
En Gálatas 1:10 el gran apóstol declara,
Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Antes de su conversión, Pablo había asesinado a cristianos en su intento por agradar a los fariseos más fervientes. Después de acercarse a Cristo, su única ambición era agradar a Cristo. ¿Y usted? Si “Jesús lo pagó todo”, ¿no se deduce entonces que “todo se lo debo a Él”?
En 2:20, Pablo destaca la realidad teológica que produce en un hombre una devoción tan ferviente a su Señor. Escribe:
“Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Pablo consideraba que su antigua naturaleza estaba muerta. Él mismo y sus ambiciones egoístas ya no eran una prioridad; de hecho, los consideraba muertos —¡más bien, Cristo vivía en él!—. Esa devoción exclusiva hacia nuestro Señor solo puede surgir cuando adoptamos una comprensión bíblica similar a la que se expone aquí en Gálatas.
Medite en este pasaje. ¿Qué ídolos en su corazón eclipsan ese enfoque único que debemos tener al servir a Aquel a quien le debemos nuestra propia vida?
Los legalistas son personas que se creen justas y tienen actitudes farisaicas.
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo desigual.
Cristo vino a liberar a los creyentes de un sistema de salvación y santificación basado en las obras (de acuerdo con la cultura de los fariseos y los judaizantes). Cristo vino a liberarle de un sistema basado en el rendimiento, en el que usted nunca sabe si es lo suficientemente bueno. Pablo aborda esas actitudes condescendientes que se derivan de ello en 6:3:
Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.
No sea un funcionario público que se cree más santo que los demás. Sea conocido como alguien que concede a los demás lo que tal vez no merezcan. ¡No crea, piense ni dé la impresión de que es superior espiritual o moralmente! De hecho, algunas congregaciones eclesiásticas y consejos de ancianos dan esa impresión; ¡necesitan estudiar este libro!
Evite pensar en los demás como alpinistas sin oxígeno desde su posición en la cima
¡Sea bondadoso y misericordioso con los demás de la misma manera em que Dios ha sido infnitamente paciente, amable y misericordioso con usted!
En un sistema de gracia, podríamos preguntarnos: “¿Cómo puedo, entonces, madurar en Cristo?”. Si permanecemos sensibles al Espíritu Santo que mora en nosotros, confesando nuestros pecados cada vez que Él nos redarguye (1 Juan 1:9) y nos mantenemos firmemente sujetos a Su Palabra (Colosenses 3:16), entonces estamos andando en el Espíritu, según 5:16:
Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne.
Si usted anda por el Espíritu, crecerá; y no cumplirá el deseo de la carne.
Observe los siguientes dos pasajes relacionados con esta misma pregunta: en 1 Corintios 4:3–4, Pablo afirma ni aun yo me juzgo [anakrino] a mí mismo… pues el que me juzga [anakrino] es el Señor. Pero más adelante, en la misma carta, dice que cuando un creyente se acerca a la mesa de la comunión, necesita examinarse (dokimazo) a sí mismo (1 Corintios 11:28). Estos dos pasajes parecen contradictorios en la traducción al español del Nuevo Testamento, pero no lo son. Es importante destacar lo siguiente: en relación con el primer pasaje mencionado anteriormente, es necesario andar en el Espíritu (en lugar de apagar al Espíritu, véase 1 Tesalonicenses 5:19), para permitir que el Espíritu me examine [anakrino] según el primer pasaje citado. Este primer pasaje indica que, como resultado, no tengo que estar aquí examinándome a mí mismo todo el tiempo. Cuando usted ande por el Espíritu, puede depender de Él para que hable a su corazón y lo confronte en las áreas específicas en las que necesita crecer.
Pero en el segundo pasaje mencionado, a pesar de que Dios el Espíritu Santo está incitando, despertando y estimulando mi corazón para que crezca en ciertas áreas (y Él usa la Palabra y otras para lograr esto), sin embargo, necesito examinar (dokimazo) continuamente “analizar y aprobar” mis acciones en el sentido de “¿estoy respondiendo personalmente a lo que el Espíritu Santo me está impulsando a arrepentirme y cambiar en mi vida?”
Este aparente dilema ilustra una limitación del español frente al griego: mientras que el verbo anakrinō se traduce habitualmente como juzgar en 1 Corintios 4:3–4 —donde se refiere al examen que Dios hace del corazón humano—, en 1 Corintios 11:28 se traduce como examinarse, al referirse al autoanálisis y discernimiento personal del creyente bajo la convicción del Espíritu Santo.
Los tres pasajes se refieren, entonces, al poder personal y orientador del Espíritu Santo, en contraste con un conjunto rígido de normas externas extra bíblicas que supuestamente dan a entender a los demás que soy una persona piadosa. ¡Confíe en el Espíritu Santo que mora en usted para que lo guíe y lo convenza momento a momento! ¡Ahí radica el logro de una intimidad con Dios! En el sentido del crecimiento personal, el cristianismo consiste en una relación íntima con Dios más que en un conjunto de reglas y normas que debemos cumplir externamente. Siguiendo esta misma línea de pensamiento, Pablo concluye en 6:4:
Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro.
En resumen, Gálatas proporciona los medios por los cuales el servidor público puede profundizar cada vez más su relación con Dios y, por lo tanto, ser efectivo en el servicio público.
Como se indicó en la introducción, las verdades teológicas de este libro alimentaron la Reforma, dando origen a lo que comúnmente se conoce como la Ética del Trabajo Protestante (véase La ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo por Max Weber, traducción inglesa 1930). ¿Cómo están conectados exactamente? Sígame en esto: cuando un individuo tiene poder, camina por el Espíritu Santo (5:16), cada vez más manifiesta los frutos del Espíritu que se enumeran en Gálatas 5:22:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
Como resultado, desarrollamos cada vez más dominio propio. ¡La promesa y las generosas implicaciones del fruto del Espíritu para cualquier sociedad son inmensas! Como puede usted imaginar, ¡una cultura formada por personas en quienes mora el Espíritu Santo moldeará su ADN de innumerables maneras positivas y profundas!
¿Cómo se manifiesta exactamente este poder? El Espíritu Santo, al reinar en el corazón —en contraste con el hecho de ser continuamente entristecido o apagado—, controla y domina las acciones de la persona (Gálatas 5:18), capacitándola para vencer las frecuentes inclinaciones de una naturaleza pecaminosa que, de otro modo, sería dominante. Esta naturaleza pecaminosa, entre muchas otras manifestaciones, incluye la pereza (véase Proverbios 12:27), en contraste con la laboriosidad concienzuda. Por lo tanto, la exhortación de Pablo a los gálatas fomenta la ética protestante del trabajo.
Algunas de las manifestaciones y beneficios adicionales de que una persona —y, por extensión, una cultura— tenga al Espíritu Santo morando en ella son las siguientes: (1) ser guiado a toda verdad (Juan 16:13); (2) una conciencia sensibilizada y fortalecida (Romanos 2:15; compárese con 1 Corintios 8:7); y (3) una naturaleza activa, victoriosa y triunfante (Juan 16:33). Estas tres son solo algunos ejemplos. ¡El punto es que se obtienen enormes beneficios sociales a partir de la manifestación y la práctica de estas cualidades de carácter! ¡Cuántas cosas maravillosas suceden en una nación cuando tanto los ciudadanos como sus líderes gubernamentales se caracterizan por el magnánimo fruto del Espíritu!
¡De ello se desprende que los líderes llenos del Espíritu se elevan por encima de los efectos del pecado opresivo que los rodea —y que, de otro modo, los dominaría—, para influir, moldear y ayudar a sus semejantes y a su país! ¡Qué asombrosamente significativa es esta verdad de Gálatas para la prosperidad de una nación!
Lo que resulta de la enseñanza de Gálatas acerca del diseño de Dios para una persona —y una ciudadanía— que ejerce dominio propio es una menor necesidad de un dictador o de un Estado policial que reprima mediante la fuerza externa la naturaleza pecaminosa inherente al ser humano. Gálatas, entonces, en cierto sentido, trata sobre cómo gobernar una nación de la manera más eficaz. En resumen, las implicaciones culturales de Gálatas son las siguientes:
Cuando los creyentes tienen al Espíritu Santo morando en ellos,
serán gobernados desde su interior.
Los resultados culturales comparativos que se derivan de la capacidad del individuo para gobernarse a sí mismo de manera victoriosa son tan generosos como magníficos: ¡más libertades sociales! ¡Más libertad! ¡Más prosperidad! ¡Y más oportunidades para que cada uno alcance su máximo potencial como ser humano! Por el contrario, hay menos necesidad de formas externas de restricción, es decir, de controles gubernamentales.
Esta aplicación cultural se refleja en las palabras resumidas de Pablo que se encuentran en las partes finales de Gálatas (6:9–10):
No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad.
RESUMEN
Éstas son las aplicaciones personales profundas y las implicaciones profesionales de cómo el Libro de Gálatas se relaciona con una autoridad gubernamental. Estas verdades y bendiciones mencionadas se derivan del estudio y la manifestación de este libro profundo de seis capítulos del Nuevo Testamento.
Como creyente designado por Dios para el cargo público, ¡asegúrese de vivir de acuerdo con las verdades anunciadas en Gálatas! ¡Recuerde las aplicaciones personales del libro: ¡poseer el celo de Pablo, evitar desarrollar un espíritu legalista y crecer al andar en el Espíritu!
Por último, en el ámbito profesional, de la profundidad de las verdades de Gálatas se desprende la necesidad de defender el principio constitucional de la libertad de religión, aunque solo sea para promover la capacidad y el llamado de las iglesias de formar ciudadanos llenos del Espíritu Santo, tanto ahora como en el futuro. Estas personas poderosas, en las que mora Dios, influirán positivamente en una nación a través de sus múltiples manifestaciones personales que surgen de andar en el Espíritu, es decir, del fruto del Espíritu.
Lea esta epístola varias veces esta semana. Quizás no se de cuenta, ¡pero la América que todos conocemos y amamos fuemoldeada en gran medida por la carta de Pablo a la iglesia de Galacia! Por lo tanto, usted debe conocer su mensaje de memoria —¡y vivir y legislar de acuerdo con sus profundos preceptos!

